Luego de lo acurrido la madrugada del 27 de Febrero de este año, el quinto terremoto más fuerte en la historia… y con el daño y devastación que causó el movimiento sumado al posterior tsunami, quiero dar gracias a Dios por que vemos su mano poderosa cubriendo nuestras familias en las zonas afectadas, por cierto con daños materiales que son recuperables, no hay vidas que lamentar ni situaciones de emergencia. Además Dios resguardó a muchas de las familias de nuestras congrecaciones y de otras denominaciones, todas pueblo de Dios.
Inspirado y movido por el amor que nos une en Cristo, quiero expresar mi más profundo sentimiento de dolor y pesar ante estos acontecimientos… Junto con manifestar mi apoyo deseo entregar un mensaje de paz y esperanza a todos los hermanos y amigos que hoy pudieran estar sufriendo dificiles momentos. Es mi sincero anhelo y motivo de oración que el Señor ponga paz en sus corazones y supla todas las necesidades-
Les comparto el siguiente versículo
“Desde el último rincón de la tierra clamo a ti, pues mi corazón desfallece. Ponme a salvo sobre una alta roca” Salmos 61:2